miércoles, 17 de octubre de 2007
En estas horas, en que hubiera deseado nacer sin ojos ni orejas y mis cimientos se tambalean.
En estos días, en que vienen flash back para hacer un reconocimiento tardío, un agradecimiento infinito por haber tenido lo mejor al principio para no querer nunca más nada menos.
En estos tiempos en los que a veces me siento lejos de todos, a pesar de la noches, las llamadas, los consejos... todo por mi carnet hacia la libertad.
En esta temporada, en que decidís despediros sin besos, sin distancia. En la que desapareces sin entender lo que fuimos. En la que el freno y descanso han vuelto para hacerme ver que lo otro era el suelo.
En el ahora, el antes, los días, meses, siempre... en todo esto, estás tú. Para que no me caiga por echarla de menos, para animarme desde el infinito, para unirme a ellos, para creer en algo de nuevo, para empujarme al futuro. Para poder escribir esto en vez de mirar el segundero.
domingo, 7 de octubre de 2007
lunes, 1 de octubre de 2007
viernes, 28 de septiembre de 2007
El cosmos se equilibrará
Me dijeron que el otro día se te paró el mundo y tu corazón comenzó a avisarte de que quiere estar en otro cuerpo. Que te faltaba el aire y tenías miedo. Sé lo que es eso.
Ordenas por tamaños y colores creyendo que es sólo eso lo que puedes controlar. Pones parches y tiritas pensando que no te sabes curar.
Pero curas lo que tocas, desprendes salud al mira, al hablar. Tus ojos observan y saben y quieres con generosidad.
Tienes miedo al abandono, a no encontrar tu sitio. Pero quizás deberías gritar, correr aunque te duela, agarrar el tiempo lo que puedas, porque tú también te irás un día.
Un día, sí, te darás la vuelta y verás que todo lo que diste te es devuelto. El cosmos se equilibrará y te llegará un corazón rojo y potente como el tuyo, un amor que alcance casi dos metros, comprensión, más amistades con hilos de oro que tu tejes, un sitio de rey.
A ti sí que te toca ser feliz. Y yo espero verlo desde algún agujerito del mundo.
lunes, 17 de septiembre de 2007
He perdido las llaves
Veo el pasado que me fustiga con látigos de silencio, de nostalgia, de vacíos y de sentimientos. Sin luz, lo veo.
Me pierdo en mis planes de fuga, en mi miedo a no hacerlo. Me llegan olores, sonidos de lejos, vidas sin fisuras...
Quiero verlo. Quiero ser parte de ello.
jueves, 23 de agosto de 2007
Voy camino de volver a ser un ángel
Pero quizá consiga que esto sea diferente. A lo mejor necesitas las alas completas porque quieres volar y empiezas a ir descalza porque no te importa quedarte sola, de pie, quieta.
Sabes que tienes mucha suerte, hay gente que jamás vivirá ni siquiera una historia parecida de todas las que te han rodeado, de las que te rodean. Ya no eres una espectadora del cuento en el que te ves inmersa sin querer. Ahora quiero yo.
Pase lo que pase, lo conseguí. He vuelto a tener fuerzas.
lunes, 20 de agosto de 2007
DESPEDIDA
EL CAMINO DE REGRESO
Hasta entonces nunca me habían aterrado
de esta forma los aeropuertos.
Lléname de abrazos, lléname de besos,
creo que anunciaron tu vuelo.
Y entre lágrimas tu figura es devorada por la gente,
y una fiera maloliente clava en mi alma sus afilados dientes.
Sus afilados dientes.
Quedo con el sabor metálico de la soledad
y deshojo el calendario.
Tengo miedo, tengo frío y dudo,
y hago repaso.
Fugaz e indeterminado, como un sueño ha comenzado
esta historia y no sé, en verdad, si fue real.
Quién me iba a decir que te iba a encontrar una noche casual,
yo ejerciendo de torpe sentimental.
"¿Qué haces aquí? A punto estaba de marcharme,
qué bueno es encontrarte".
Y tú y yo inmóviles, y en torno a nosotros
giraban colores, pasaban horas, rostros.
Pasaban horas, rostros.
Pero nada de esto era importante,
"así que háblame de ti y no pares".
Apenas te dejaba la música con su metralla.
"Cuéntame cómo era todo antes".
Aunque seriamente dudo si en verdad hubo un antes,
sólo recuerdo bien, con nitidez, que hubo un después.
Entre empujones, entre la gente,
me acerco torpemente con taquicardia adolescente,
en aquel bar donde no entra ni un rayo de luz,
sé que fuera, sé que fuera amanece.
Sé que fuera amanece.
Nuevos reencuentros, nuevas confesiones, y de repente me veo
perdido en un aeropuerto,
con las pesadillas que día a día me acompañan, cotidianas,
con las que me atormento:
A qué son bailan tus caderas,
que sudores te alimentan, tengo tanto miedo
de que olvides el camino de regreso,
el camino de regreso.
(Ismael Serrano)
