miércoles, 27 de febrero de 2008
Buenos Aires 2008
viernes, 1 de febrero de 2008
"Mi vida sin mí"

miércoles, 23 de enero de 2008
El día que empezó todo...
martes, 8 de enero de 2008
martes, 18 de diciembre de 2007

me basta tu mirada para comprender que tú te irás"
(Iván Ferreiro, "Abrázame",
Canciones para el tiempo y la distancia)
domingo, 25 de noviembre de 2007
Homenaje a Fernando Fernán Gómez
TRIBUNA: F. FERNÁN GÓMEZ
El abrazo de la lectura
El libro se abre ante nosotros como se abre de piernas la amante entregada y posesiva. Como abren los brazos para acogernos el amigo y el familiar .En mi prehistoria se abrieron para mí los brazos diminutos, débiles y sucios de los primeros cuentos de calleja. Ya entre ellos se observaban diferencias sociales. Los más baratos cabían en la palma de la mano, su letra era casi ilegible y tenían las mejillas manchadas de tiznones como de carbón o de tinta de escribir palotes, curvas y garrotes. No parecían pensados para que los leyeran los niños, sino las abuelitas, desojándose, al borde de la cuna. En cambio, los más caros, en octavo, se leían con facilidad y tenían letras de oro en la portada.
Vinieron después los libros de aventuras. Cuando aún no se ha llegado a la adolescencia, cuando aún no nos han amaestrado y no nos han inyectado en el cerebro la suficiente cantidad de resignación, nos asombra dolorosamente la monotonía de la existencia. ¿Cómo es posible -se pregunta el niño-, haber pasado ocho años padeciendo esta sórdida repetición cotidiana? Los libros de aventuras, con su mentira piadosa, le abren las puertas de la esperanza.
Los libros escondidos. Los libros secretos. Hay que tenerlos debajo de los libros de texto. Leerlos cuando no nos ven nuestros mayores o los profesores, en el colegio. Son libros de aventuras, novelas folletinescas, policiacas. Y muy pocos anos después -no años, meses-, novelas pornográficas. Qué inefable placer me proporcionan esas lecturas. Aldous Huxley dijo: "una orgía real nunca excita tanto como un libro pornográfico". Y con esto no intento sugerir a nadie que abandone las orgías.
Pero también el libro tiene enemigos entre los de su propia especie. En mi caso personal, fueron los libros de texto del bachillerato. Qué repulsión, qué aversión me inspiraron. Odio al libro, odio a la lectura, odio al conocimiento. Por fortuna, había en Madrid muchísimos puestecillos callejeros en los que vendían a mitad de precio noveluchas de segunda mano, o de tercera o cuarta, sobadas y requetesobadas, noveluchas de aventuras, policiacas y también verdes. Aquellos puestecillos hicieron que se conservara vivo mi amor al libro, que los catedráticos escritores habrían conseguido asesinar. En la guerra de libros -como no puede ocurrir en las guerras de verdad-, ganaron los pobres.
Aparecieron después los que algunos consideran enemigos del libro: el cine, la radio, la televisión... son, es cierto, otros medios de difusión de la poesía, y también de la música y de las artes plásticas. Pero, aunque enemigos en cierto aspecto, es dificil que derroten al libro, ni creo que pongan en ello interés. El libro les lleva la ventaja de la corporeidad, de la cercanía. El libro lo tengo, lo poseo, puedo incluso darle achares, no mirarlo, no leerlo y, sin embargo, conservarlo. No es efímero. Puedo también tenerlo en las manos, acariciarle el lomo como a un perro amigo, hojearlo, sobarlo, puedo besar algunos de sus renglones si me han conmovido. Tanto si es un libro lujoso, encuadernado en suave piel, como si es un libro popular, de los que se doblan y se pliegan sumisos para ser leídos en la cama, con los que uno puede acostarse sin muchas dificultades.
Gracias Javi.
sábado, 24 de noviembre de 2007
22/11/07
Puede ser eso. Fines de semana que se cuentan con las manos. Pánico a no recibir recetas de quiche, a no ser tan feliz.
Puede que les eche de menos. Siempre hay alguien que no está. Y te agarra un dolor en el ombligo que te sube a la garganta y te susurra que a partir de ahora, aunque ganes, siempre habrá pérdidas.
Puede que flojees y que sea así hasta terminar. Aunque sean muchas las serpientes con las que has tenido que luchar, siempre llega la debilidad.
Mira las estrellas de tu techo. El insomnio irá contigo, con los miedos, las heridas, los reflejos de banderas blancas.
Y ya, cierra los ojos. Mañana será otro día para ganar.
(Despiertaaaaaaaa, que te llama bien prontito porque ayer no te pudo salvar, para que a las nueve de la mañana le cuentes tus periplos universitarios. Despiertaaaaaaaa, que está ella con su amistad en forma de sms desde Argentina....¿qué decias anoche?)
